LOS PUEBLOS GERMÁNICOS EN LA PENÍNSULA IBÉRICA (V)
LA PRESENCIA BIZANTINA EN HISPANIA
1. Contexto: La Renovatio Imperii
Para entender la presencia bizantina en la península ibérica, es crucial situarla dentro de la renovatio imperii impulsada por Justiniano en el siglo VI. Este proyecto buscaba reafirmar la herencia del Imperio Romano y restaurar su control sobre el Mediterráneo, una región clave política y económicamente.
A diferencia de Europa occidental, que experimentaba un proceso de ruralización, el Imperio Bizantino mantenía una estructura urbana sólida, con ciudades y puertos esenciales para la actividad económica. La estabilidad de estos centros permitió a Bizancio sostener una red comercial activa. La expansión se realizó mediante campañas militares dirigidas por generales para asegurar rutas comerciales y puntos estratégicos, donde muchas ciudades portuarias aún mantenían colonias de comerciantes orientales.
Bizancio tenía un fuerte interés en Italia por su valor simbólico y el control del Mediterráneo central, así como en el norte de África y las principales islas para gestionar productos estratégicos. En este contexto, la península ibérica se convirtió en un punto clave de su estrategia geopolítica.
2. Estrategia y Limitaciones
Aunque la propaganda presentaba estas campañas como una restauración total del Imperio Romano, Bizancio no contaba con recursos para una reconquista extensiva de Occidente. Su interés real era controlar enclaves específicos que aseguraran el flujo comercial y la estabilidad económica. Para ello, establecieron sistemas de gestión local que permitían un control indirecto y beneficios sin una presencia militar masiva.
Un ejemplo fue la integración del reino vándalo en el norte de África, la influencia en el reino ostrogodo de Italia y el sureste de la península ibérica. En este último caso, se creó el Exarcado de Cartago, que extendió su autoridad sobre el sureste de Hispania. Posteriormente, esta zona adquirió autonomía, convirtiéndose en la Provincia de Spania. En la práctica, el control absoluto nunca fue una opción realista debido a la fragmentación política de la península.
3. El Asentamiento: Acuerdo y Oportunismo
Alrededor del año 555, se estableció la Provincia de Spania como resultado de un acuerdo oportunista. Aprovechando la guerra civil visigoda entre Atanagildo y Agila I, Bizancio intervino a cambio de recibir enclaves estratégicos como las Baleares, Cartagena y Málaga.
A diferencia de las detalladas crónicas sobre Italia, las fuentes sobre Hispania son escasas, lo cual es sorprendente dado que la región era considerada rica y productiva. La estrategia bizantina no se limitó a la costa; cuando fue posible, intervinieron en disputas internas visigodas apoyando a facciones nobiliarias afines, convirtiéndose en un problema constante para los monarcas de Toledo.
Se tiene constancia de un pacto firmado hacia el año 552, aunque la consolidación se sitúa en 555. La principal fuente es San Isidoro, quien describe cómo los bizantinos ofrecieron apoyo militar a cambio del control costero y autonomía operativa. Su administración no estaba sometida a ninguna autoridad visigoda ni local.
4. Organización Administrativa y Militar
La provincia se organizó bajo el mando de un Magister Militum Spaniae (o un Dux), un cargo con amplios poderes militares, políticos y judiciales que solo respondía ante Constantinopla. Respecto a la capitalidad, Cartagena reunía las condiciones ideales: infraestructura adecuada, fortificación y un puerto clave para la llegada de tropas. Testimonios epigráficos confirman su relevancia, aunque Málaga también jugó un papel destacado.
Para la defensa, se establecieron tres líneas clave:
Ciudades amuralladas en la costa.
Un segundo cinturón de puertos fortificados (castra).
Una tercera línea de torres de vigilancia (Turres o Burgi) hacia el interior.
Esta estructura facilitaba la salida de productos de Hispania hacia el Mediterráneo Oriental. A pesar de las dificultades y la presión visigoda, la administración bizantina se mantuvo hasta que el rey Suintila puso fin definitivamente a su presencia en el año 624.
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